http://www.ramona.org.ar/node/23536 o también en 2Obras
Me publicaron en 2Obras, Número 10, tercer año
March 24th, 2009Las horas
December 26th, 2008arrastradas por el viento
traspasan la ventana
las sillas en la sala silenciosa
el color plomizo
es la característica de este cielo
distinto era todo
al otro lado del mar.
E.K
Algunos poemas…
November 29th, 2008Entre el montón de ollas sucias de la cocina
La luz despliega
todas sus posibilidades
sobre una gota
de grasa
Lo que está vedado
Una pequeña y colorida cartera
cuelga
de una de las sillas
frente a la mesa principal
ella se está bañando
y yo
ignoro el contenido
de ambas.
La silla
October 3rd, 2008Esta silla fue una vez alumna de Euclides.
El libro de sus leyes reposa sobre su asiento.
Las ventanas de la escuela estaban abiertas,
De suerte que el viento volteaba las páginas
Susurando las gloriosas pruebas.
El sol se puso sobre los dorados tejados.
Por todas partes las sombras se alargaron,
Pero Euclides no dijo nada de eso.
Charles Simic,“Hotel Insomnia”, 1992
Algunos poemas recientes…
September 18th, 2008V
Se concentra
en no tener miedo
suelta
poco a poco
el aire
hasta quedar vacío
abre los ojos
el agua clorada
en contacto
con la córnea
arde
pero igual observa
las dimensiones azules,
allá en lo hondo
se olvida un
rato de la superficie
y cae
no tiene miedo
VII
Kilómetro 13:
desde el asiento
del acompañante
de la traffic verde
un niño saluda
Kilómetro 26:
las chimeneas
gigantes
fabrican las piezas
del cielo
Kilómetro 37
La chica del peaje
tiene la mirada azul
y un lunar rojo
o tal vez dos
Kilómetro 45
el camionero
hace un gesto obsceno
y continúa su marcha
Kilómetro 49
el volante cambia
de manos
cerrar los ojos
dormir
VIII
Es increíble
__dijo
a dónde se dirige
el mundo
después
apagó el cigarrillo
contra el borde
de la mesa
y se alejó
con el cordón de su zapato
eternamente desatado.
Con un puñado de flores apenas
August 11th, 2008se arma este ramito
miserable al lado de otros
majestuosos que elijen
las novias altivas rumbo al altar,
los amantes culposos
que vuelven a casa,
pero a mí me parece
más digno este
le digo al florista
y lo elijo sólo
para vos.
E.K
Caminan entre largas columnas color mate – Borrador
July 22nd, 2008figuras encorvadas
que el viento indeciso
se niega a lavar
levantan monumentos sutiles
para dioses ausentes
sencillo polvo entremezclado:
argamasa de esperanza color vacío
tierra, sangre y hollín de horno.
Las tardes se perciben
en los pulmones gastados.
En aquel horno habita
la viruta de un león
ruge sin reconocer que se ha dormido
y aunque el músculo suplique
igual debe seguir
hasta que la luna
revele el camino de retorno.
E.K
Sin título todavía
July 10th, 2008Tres de la tarde
esperando en la estación
la gente inventa el futuro
con la mirada fija en los anuncios
alguien por casualidad
pronuncia tu nombre
pero no habla de vos
E.K
Las palabras que susurraste aquella tarde
July 3rd, 2008retiran una capa de verdad
como si se tratara
de una piel seca
al finalizar el verano.
E.K
Ahora ya no puedo pensar otros finales – Borrador
June 24th, 2008la misma ventana
la continuidad de vecinos y edificio
como un todo
el futuro
desde el banco ahora gastado
de la plaza de mi infancia
tiene el peso inusitado del perdón
¿se distingue la mosca
del verano pasado
de la actual?
resabio de impulsos
en la memoria de mis dedos:
extrañan espaldas que no volveré a rasguñar
Ezequiel P. Kahan
Es bueno, al menos, saberlo ahora
June 20th, 2008Aquella vez en el cementerio
había una flor tan roja
que te hizo olvidar las palabras de consuelo.
Esperabas en la vereda de enfrente en el café
intentabas abrigarte
con el diálogo de las otras mesas.
No te gustaban los domingos por la tarde.
E.K
Los columpios
June 18th, 2008Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura
cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto
(para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas
de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie se roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos
de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto
para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día, sin una gota
de humedad, se bajan
del columpio
hacia sí mismos,
hacia su nombre propio
y verdadero, hacia
su muerte todavía lejana.
Fabio Morábito