I
Aquella tarde en que su papá
olvidó buscarla por la puerta del club
se quedó sentada en la entrada
esperando, diciendole que no
a la gente que pasaba y preguntaba
si pasaba algo
II
un pote de helado destapado, sobre la mesada
de la cocina
se va derritiendo mientras discuten
y luego no es más que una sopa
colorida y dulce que sorben
cada uno la mirada fija en su tazón.
III
Nunca confesaría que
el primer regalo que él le hizo
- un anillo de vidrio -
se partió en menos de una semana.
IV
La vez que atendió el teléfono
y le cortaron
pero igual supo quién era.
E.K
Hermosos poemas. Me gusta tu forma de tratar lo cotidiano.
Saludos…
D.
Gracias Diego por comentar!. Creo que hay algo magnético en lo cotidiano que me atrae, como un imán.
Saludos!!!
Ezequiel